Cabo San Lucas
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¡Viva la Jubilación!
Para recuperarnos después de nuestro arduo cruce trasatlántico, aceptamos con
gusto la invitación de nuestros amigos Rich y Shirley de acompañarlos por
algunos días en Cabo San Lucas, BCS.
Un proveedor comercial de Rich – US Airconditioning – les obsequió el viaje.
Cuatro noches gratuitas en el Dreams Resort todo incluido. ¿Cómo sería
posible resistir?
San José del Cabo, donde se ubica el aeropuerto de la zona, queda a solamente
dos horas de San Diego por avión. Elegimos volar con Aeromexico porque
tenían las tarifas más bajas.
Resulta que
hubo más ventajas en viajar en Aeromexico en comparación con las líneas aéreas
americanas. Como siempre, reservamos un asiento en el pasillo y uno en la
ventana y como el asiento de en medio centro no estaba ocupado, tuvimos
mucho espacio. Además, aunque el vuelo era solamente de dos horas, nos
sirvieron desayuno con champán gratis.
Llegamos sin algún incidente. Recogimos nuestro coche de alquiler y poco
después llegó el vuelo de Rich y Shirley de San Francisco (vía Los
Ángeles).
Entonces
fue cuando tuvimos nuestro primer desafío. Teníamos que meter cuatro personas
con equipaje incluyendo una bolsa (grande) de golf en un Chevy pequeño. En poco
tiempo descubrimos que la bolsa de golf tenía que ocupar el asiento de prioridad
– es decir el de en frente. Los otros tres pasajeros tuvieron que amontonarse en
el asiento trasero. Después de un de media hora llegamos al Dreams Resort.
Como el
check-in ya estaba organizado de antemano, era hora de almorzar y tomar una
margarita (no necesariamente en ese orden). Tuvimos el resto de la tarde
para vagar alrededor del hotel y para visitar los cinco restaurantes
.
No tardamos en localizar las margaritas. Había varios bares de los cuales
podíamos elegir y todos ofrecían bebidas de alta calidad.
Nuestra estancia empezó la primera noche con una cena de grupo – una de las dos
cenas organizadas (es decir, una la primera noche y la otra la última noche).
Las otras noches quedamos por cuenta nuestra.
Por
años, Pam nos platicaba de un hotel fantástico en Cabo llamado "El Finisterra",
que tiene habitaciones al borde de un precipicio y vistas maravillosas de la
playa. Tuvimos que ir verlo.
Pues, encontramos el hotel con un salón de cóctel muy agradable, y los cuartos
todavía
están en al borde del precipicio. Pero, la vista de la playa se ha
transformado en una vista de un otro hotel. (Mira la fotografía de la
izquierda.)
Decidimos que lo único que quedaba de hacer era ordenar más margaritas.
Durante
nuestro segundo día, tuvimos la oportunidad de pasear en un catamarán y de ir a
snorkelling Fue un barco muy agradable, con una hielera bien suplido con
cerveza, vino, margaritas, etc. Rich fue el único de nuestro grupo que se
metió en el agua (estaba bastante frío). El resto del grupo continuaba mojado en
el interior y continuaban seco en el exterior.
Nos gustaron las vistas de las rocas y de los arcos en el cabo.
El embarcadero
se encuentra junto a un centro comercial. Tuvimos que apresurarnos para alcanzar
nuestro autobús, así que las señoras no tuvieron la oportunidad de hacer compras
(¡Qué pecado!). Pero sí pudimos conocer un
residente local: un lagarto que salía de un alcantarillado.
Rich no pudo encontrar otras tres personas para jugar golf, así es que cargó sus
palos desde San Francisco en vano. Lo consolamos con algunas margaritas.
Realmente
tratamos de relajarnos lo más posible. Pam tuvo mucho éxito. Los vasos
vacíos en la mesa de la foto a la izquierda son todos las suyas.
Nuestro
último día manejamos a San José del Cabo, mirando algunos recuerdos, y después
llevamos a Shirley y a Rich al aeropuerto. Pamela y yo teníamos algunas
horas antes de nuestro vuelo, así que volvimos a San José, encontramos un
restaurante en un tejado, y gozamos de una hamburguesa con un par de coronas.
Pronto tuvimos que irnos y volver a San Diego y trabajar..
¡Ay, siempre me olvido que ahora estamos jubilados!